Cuando oímos hablar del Turó Park, son muchos los vecinos que se refieren a este pequeño pulmón verde de la ciudad como “el parque de toda la vida” del barrio de Sant Gervasi, algo que nos da una idea de la historia y el cariño que guarda la gente de este sitio que cuenta con más de cien años. En la familia Turrobcn no somos ajenos a este afecto por este emblemático parque, y algunos de nuestros integrantes, como recientemente expresaba Miriam Corominas en su entrevista, lo señala como su rincón preferido de Sant Gervasi. Desde sus inicios y hasta hoy, Turó Park es un oasis perfecto en el corazón de Barcelona, un lugar idóneo para hacer una pausa en un entorno privilegiado que nos ayudará a desconectar durante unos instantes del bullicio de las calles, el ruido de los coches y los líos que nos ocupan en el día a día. Unos pasean relajadamente, otros se acercan a correr un rato por los caminos del parque y los más pequeños de la casa disfrutan de esta zona que cuenta con grandes emplazamientos de arena para jugar, mesas de ping pong y atracciones infantiles con todo lo necesario para que se lo pasen en grande.

Los orígenes del parque

Turó Park desde el aireEstos jardines, dedicados al poeta Eduard Marquina, originariamente era un parque que se construyó como un lujoso espacio de ocio, atracciones y jardines inaugurado en 1912 en los jardines de la propiedad de la familia Bertrand-Girona. El parque dejó de funcionar en 1929, sin embargo, los propietarios del parque acordaron ceder una parte de sus terrenos al Ayuntamiento de Barcelona para que esté lo pudiera declarar como un espacio abierto al público a cambio de poder urbanizar el resto. De este modo, catorce años después de abrir como parque de atracciones, el jardín, renovado de la mano del arquitecto Nicolau Rubió i Tudurí, volvía a abrir sus puertas al público de Barcelona. Durante décadas, Turó Park fue el único espacio verde en la zona y actualmente todavía sigue siendo uno de los rincones favoritos de muchos vecinos y familias de Sant Gervasi.

El parque por dentro

Lo primero que veremos cuando accedemos al parque son un montón de encinas dibujando pequeños bosques que nos dan la bienvenida a un espacio de nutrido color verde que rezuma tranquilidad nada más poner el primer pie dentro. El parque dispone de cinco caminos distintos, siendo del central el más amplio de todos. Cada uno de los caminos están resguardados por más de cincuenta encinas cuidadosamente recortadas en forma cilíndrica.

Los caminos perimetrales que se encuentran en la parte izquierda nos conducen hasta una gran área de juegos infantiles, un espacio perfecto de grandes dimensiones pensado para los más menudos y que reúne una serie de atracciones sencillas y, sobre todo, seguras, que garantizan la diversión de nuestros hijos en un ambiente muy agradable.

Un poco más adelante, tenemos ante nosotros dos de los espacios más bonitos del Turó Park-El estanque con nenúfaresparque: el estanque y la pradera. El estanque conserva la forma ovalada desde sus orígenes, rodeado de chopos y plátanos y cubierto de bonitos nenúfares que florecen en primavera -convirtiéndose en una alfombra flotante-. Por encima se extiende, espléndida, una gran pradera presidida por tilos majestuosos.

En el otro lado, dos filas con dieciséis magnolias enmarcan el parterre principal del jardín: el Boulangrin. Es un lugar perfecto para tomar un descanso mientras dejamos volar libremente nuestra mente hipnotizados por el riachuelo de agua que lo atraviesa.

Subiendo unas escaleras vemos la plaza del Teatret, un espacio que, tal y como indica su nombre, antiguamente lo ocupaba un pequeño escenario de teatro al aire libre encargado de acoger representaciones de marionetas y que hoy aún guarda un toque romántico, sobre todo para los más nostálgicos. Actualmente se encuentra un quiosco de bebidas y tentempiés acompañado de unas cuantas mesas que favorecen guardar un reposo refrescante si deseamos hacer un pequeño parón en nuestro recorrido. En algunas ocasiones se realizan actuaciones y conciertos en este espacio, como ocurre en ocasión del ciclo “Música als Parcs”.

Arte y arquitectura

Turó Park-La ben plantadaTuró Park rinde homenaje a diferentes personajes históricos del mundo de la cultura a través de las esculturas que se integran en el paisaje verde del parque. Un claro ejemplo lo tenemos en la misma entrada principal del parque, que dispone de una escultura, dentro de un pequeño estanque, dedicada al reconocido violonchelista Pau Casals. Además de ésta, podemos apreciar otras obras muy interesantes como “La ben plantada”, una pieza de bronce de Eloïsa Cerdan en homenaje al escritor catalán impulsor del Novecentismo Eugin d’Ors o L’Oiseau, del artista belga Jean-Michel Folon. Rigiendo el paseo de las magnolias, está la “Biga de la Font de l’Aurora”, de Joan Borrell i Nicolau, una estructura en bronce que representa una biga clásica estirada por caballos.

La literatura también tiene un especial papel en este parque, que nos depara un gran número de bellos versos escondidos entre su vegetación. La periodista y escritora Patricia Gabancho fue la encargada de crear un itinerario poético por el parque en el que la naturaleza, sus caminos y formas, nos descubren once inspiradores poemas escritos por diferentes autores de todo el mundo: Maria Mercè Marçal, Federico García Lorca, Fernando Pessoa, Dylan Thomas, Sylvia Plath, Walt Whitman, Narcís Comadira, Salvador Espriu, Joan Vinyoli y Alfonsina Storni.

Sin duda, Turó Park es una parada obligada que llena de aire fresco Sant Gervasi y se erige como uno de los espacios verdes más carismáticos de Barcelona.