Situado en una de las calles con mayor historia de la ciudad, este inmueble te conquista desde el momento en el que cruzas su umbral. Pues, ya su entrada es una clara invitación a descubrirlo con la promesa de encontrar en él,  un verdadero tesoro, en una de las arterias esenciales de la Ciudad Condal.

Amplio, luminoso y con el encanto de lo que siempre será bonito en una distribución que suma 198m², este ático da su comienzo  con un vestíbulo actúa como un placentero camino hasta las habitaciones que guarda este inmueble. Todas ellas son custodiadas por la luz natural que penetra en el piso, una luz que sin duda será testigo de todas las historias que en él acontezcan.

La cocina, grande, de diseño y moderna, parece estar concebida para charlas familiares desenfadadas, conversaciones reconfortantes y confesiones de amigos, con el olor de los platos que, sin duda se antojan al pisarla.

Será la fábrica de lo que se devore en el acogedor comedor. Un comedor que se une a las muchas historias que pasarán en el salón. El corazón de cualquier hogar, el nexo común de sus inquilinos, el espacio dedicado, simplemente, a disfrutar. Y precisamente por ello tiene un gran tamaño, grandes ventanales y la distribución perfecta para que se adapte a todas las entrañables etapas de la vida.

No pasan desapercibidos sus cinco dormitorios, lugares de descanso y de tranquilidad perfectos para niños y adultos que deseen ser encandilados de nuevo por la luz y por las horas que se dedican al crecimiento.

Tres baños en los que es imposible encontrarse a uno mismo malhumorado y una habitación que actúa de office son las piezas que completan el puzzle de los sueños que todos tenemos.

Aunque, para terminar de convencerte, este inmueble guarda un espacio especial en el que soñar y trasnochar. Una terraza de 9 m² con unas maravillosas vista en las que perderse.