El ritmo frenético de la ciudad parece mermar en este pequeño oasis con más de cien años de historia y miles de anécdotas de todos aquellos que, como nosotros, hemos disfrutado de sus verdes paisajes y sus cálidos caminos.

Turo Park fue concebido en 1912 como un espectacular parque de atracciones de la familia Bertrand-Girona. No obstante, cuando fue clausurado diecisiete años después, el terreno fue cedido a la ciudad y remodelado por el arquitecto Nicolau Maria Rubió i Tudurí.

Este refugio de naturaleza es perfecto para todo tipo de públicos, pues suscita el interés de todos sus viandantes, gracias a su abundante vegetación, conformada en su mayoría por las emblemáticas encinas, el romántico estanque y sus numeras esculturas entre las que podemos encontrar La Fuente de la Aurora o la escultura La Bien Plantada, símbolos del arte y de la historia de la ciudad.

Con la llegada de la primavera, las buenas temperaturas y los días más largos, el Turo Park puede ser un plan perfecto para que los más grandes y pequeños de la casa, descubran juntos este maravilloso entorno que nos ofrece la Ciudad Condal.